miércoles, 25 de enero de 2012


DALÍ Y FEDERICO                                                                                                                            Con azul de tintas susurraban impregnados los  profanos poemas del juglar
                          mientras en las telas, el añil pintaba cielos surrealistas en los paños.
El mar azul de Cadaques fue el prodigioso escenario del encuentro,
                             de esa simbiosis de dos artes tan distintas , finamente engarzadas ,
voluptuosamente convivían, las abstractas figuras de los cuadros oníricos
con las estrofas melancólicas de la poesía gitana mas gitana .
Luego estaba Granada y sus árabes alfeizares milenarios
Y la libertad mas absoluta del pintor, echada a vuelo en su figura desgarbada
enlazada al temor a ser distinto del tímido poeta, niño mimado por hermanas.
Nadie entendió jamás esa amistad
                             de dos seres tan opuestos
quizás era que se completaban,
                     el uno disoluto irreverente
                      pintando relojes derretidos y lánguidas mujeres con el rostro de Gala,
y el otro señorito de familia de severas costumbres arraigadas
                  seducido por la libertad categórica de un universo liberal que lo embrujaba.
Y justo en la mitad de esa relación incomprensible, la Música
         transformada en cascadas tumultuosas desde el rasguido sensual de una guitarra
                           acunada en relatos echos de estrofas en la voz andaluza de un gitano.
Y el perfume de azahares de naranjos invadiéndolo todo,
                                                                  hasta “ El Rinconcillo” de Granada
           mezclándose con los acordes de Manuel en una alquimia prodigiosa de palabras,
y todo entrelazado en una urdimbre echa de versos acunados en notas
                             pintados con los colores furiosos de esa guerra civil que ya estallaba,
y de la cual entre los miles de muertos… Las Artes también estaban.

A partir de allí los acordes se mezclaron con las balas
                             Y las finas melodías se trocaron en marchas de guerra despiadada
Y los hermanos que hasta entonces se reunían en un cante jondo desgarrante
se desconocían,
                se temían
                             y mataban acompañándose tan solo de una fúnebre sonata .










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